¿Qué?
¿Empecé muy rápido?
Pues eso es relativo...
¿Les ha pasado alguna vez que han vivido una experiencia en fracciones de segundo que al momento de recuperarla en su mente pareciera que la vivieron en mucho más tiempo, y luego, al narrar a alguien el suceso, el mismo se hace aún más extenso y así sucesivamente cada vez que lo cuentan a alguien, sin importar si es con alegría, sorpresa o desagrado?
Pues ahora les voy a contar una experiencia que estoy seguro que no ocurrió en más de 3 segundos, pero que me sorprendió tanto y me divirtió tanto contarla... ¡que ahí va de nuez!
Resulta que un día iba paseando al perro y mientras caminaba por una calle cuesta abajo, sobre una banqueta con los losas quebradas y levantadas por las raíces de los árboles, tropecé. Tropecé y me fui de frente, pero no caí, di un traspié tras otro, posiblemente cinco o seis, tratando de conservar el equilibrio.
Y mientras mi bella esposa, que me acompañaba expresaba ¡Alfonso!, yo trataba de mantener el equilibrio, sin soltar la correa del perro y viendo como el pobre animal zigzagueaba y miraba asustado hacia atrás, como pensando: ¡madre perruna mía, este monstruo de más de ochenta kilos me va a matar!, y giraba a la izquierda y giraba a la derecha y jalaba la correa y volteaba de nuevo y pensaba: ¡jamás creí que fuera a morir así!
Recuerdo que mientras todo eso pasaba abría bien los ojos para no pisar una losa floja, mientras trataba de evadir al animal, abría los ojos, sujetaba fuertemente la correa (como si con eso no me fuera a caer... o fuera a caer más blandito) y gritaba: ¡Quítate Max!, pero el animal volteaba a verme como pensando: ¿y qué crees que estoy tratando de hacer?... y volvía a girar...
Finalmente, cuando conseguí conservar el equilibrio y no caer -a Dios gracias... jejeje-, continuamos caminando hacia la casa con un pensamiento fijo en la mente... nunca salgas de tu casa, nunca salgas de tu casa, nunca salgas de tu casa...
Jajaja...
Espero que hayan disfrutado leyéndolo, tanto como yo disfruté compartiéndolo... y si no lo notaron y se les fue rápida la lectura, es porque la sensación del tiempo en efecto es relativa.
Les deseo lo mejor y hasta la próxima.
