jueves, 14 de mayo de 2020

A PRUEBA DE FUEGO

En esta ocasión solo quiero compartirles una de las películas que más me ha dejado para hacerme un mejor ser humano. La primera vez que la vi fue en la maestría en Ciencias de la Familia, del Instituto Juan Pablo Segundo, por sugerencia de unas compañeras que aprecio mucho.


Se llama "A Prueba de Fuego", y aunque la vimos para analizar algunas conductas y comportamientos que pueden resolver crisis en los matrimonios, creo que deja una gran lección hasta para aprender a manejar las relaciones interpersonales.

Acabo de verla en Netflix, y la disfruté de nuevo, y de ella volví a aprender de nuevo. Ya sabes como es la vida, aprendes, mejoras, luego vuelves a caer en viejas costumbres, pero la vida es larga y el tiempo es generoso. Así que tarde o temprano tendrás de nuevo la oportunidad de volver a crecer.

Así que la recomiendo para este fin de semana largo, créeme, las mejores dos horas invertidas de tu vida (Aunque ya la hayas visto antes).

Si después de verla sigues decides que te ha gustado, te comento que el libro "El Desafío del Amor", si existe, aquí te dejo una síntesis de algunos de sus sabios consejos, que como te digo, no solo son aplicables a la vida conyugal:


El Desafío del Amor
Autores: Stephen y Alex Kendrik, con Lawrence Kimbrough

Aunque el amor se comunica de distintas maneras, nuestras palabras a menudo reflejan la condición de nuestro corazón. Decide demostrar paciencia y no decirle nada negativo a tu cónyuge. Si surge la tentación, elige no decir nada. Es mejor contenerte que expresar algo que luego lamentarás.

Realiza al menos un gesto inesperado como acto de amabilidad. Las cosas a las que le dediques tu tiempo, energía y dinero cobrarán más importancia para ti haz algo para tu cónyuge que le comunique: “Hoy estuve pensando en ti”.

Ponte en contacto con tu cónyuge en algún momento del día. Sin ninguna otra intención, pregúntale cómo está y si puedes hacer algo por él.

Frente a las circunstancias difíciles de tu matrimonio decide reaccionar con amor en lugar de irritación. Elimina cualquier motivación equivocada que debas apartar de tu vida y dale gracias a tu cónyuge por sus características que le hacen grande.

Saluda con una sonrisa y con entusiasmo.

¿Qué necesidad de tu cónyuge podrías satisfacer hoy? ¿Puedes hacer un recado? ¿Quizá darle un masaje en la espalda o en los pies? ¿Podrías ayudar con las tareas de la casa? ¿Elige un gesto que diga: “Te valoro” y hazlo con una sonrisa.

Con determinación deja de lado una actividad que hagas en general para poder pasar tiempo de calidad con tu cónyuge, hagan algo que a tu cónyuge le gustaría hacer o un proyecto en el que sabes que quiere participar. Simplemente pasen tiempo juntos.

Elige una manera de mostrarle honor y respeto a tu cónyuge que sea diferente de lo habitual. Quizá sea abrirle la puerta a tu esposa, o guardarle la ropa a tu esposo, o sea la forma en que escuches y hables cuando se comuniquen. Muéstrale a tu cónyuge que lo tienes en alta estima.

Ora por el corazón de tu cónyuge y por tres áreas específicas en las que desees que Dios obre en tu cónyuge y tu matrimonio.

Hay una profundidad de belleza y significado dentro de tu cónyuge que te sorprenderá a medida que descubras más al respecto entra en el misterio con esperanza y entusiasmo. Desea conocer a esta persona más a esta persona aún mejor de lo que ya la conoces, transfórmala en tu campo de estudio elegido. Prepara una cena especial en tu casa, sólo para ustedes dos tan especial como tu quieras, dedica tiempo para conocer mejor a tu cónyuge quizá en áreas de las cuales no han hablado casi nunca. Decide que sea una noche agradable para los dos.

El amor es una decisión, no un sentimiento. Elige comprometerte con el amor y dile “Te amo. Elijo amarte aún si no me retribuyes”. Quita todo obstáculo para la relación, cualquier adicción o influencia que te robe sentimientos y aleje tu corazón de tu cónyuge. Perdona cualquier cosa que no le has perdonado a tu cónyuge. Suéltalo. Desde tu corazón, di: “Elijo Perdonar”.

Separa tiempo para orar por las áreas en las que has obrado mal. Pídele perdón a Dios y hazlo con sinceridad. Pídele perdón a tu cónyuge también. Elimina de tu hogar el veneno de las expectativas poco realistas. Piensa en un área en la cual tu cónyuge te haya dicho que esperas demasiado, y dile que lamentas haberle exigido tanto. Prométele que intentarás comprenderlo y afírmale tu amor incondicional. Reconoce que tu cónyuge es esencial para tu éxito en el futuro.

Piensa qué le gustaría a tu cónyuge. Ponlo en oración y comienza a trazar un plan para cumplir algunos de sus deseos, o todos, hasta donde puedas.

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