jueves, 6 de agosto de 2020

EL NIÑO Y SU ÁRBOL

PRELIMINAR
Para esta publicación quería compartir un cuento largo que escribí en mi época de universitario. No obstante, al buscar entre mis notas encontré este cuento que escribí apenas unos días después del nacimiento de mi hijo mayor. En aquellos días, llenos de alegría, mi madre me ofreció algunos consejos y entre ellos recalcó la importancia de mantener el contacto y la comunicación con los hijos. De ahí se me ocurrió este cuento que con mucho gusto les comparto ahora, un cuento que siempre ha estado, y estará, dedicado a mi hijo y a mi amada esposa.

Espero que Dios me conduzca por el mejor camino para cuidarlos, acompañarlos y devolvérselos con bien cuando decida que ha llegado el momento de dejar de prestármelos. Deseos que extiendo, por supuesto, a mis otros dos pequeños.



EL NIÑO Y SU ÁRBOL
Por: Luis Alfonso Osorno Montes, 6 de agosto de 2020


Hubo una vez un niño, que con ilusión se hizo a la tarea de cuidar un árbol.

Con ese compromiso salía cada vez que podía con una cucharita de agua para regarla sobre la tierra que rodeaba al retoño.

Su mamá al observarlo le dijo: Querido, toma una jícara grande para regarlo una sola vez. Una cucharada de agua no es nada para un árbol.

A lo que el niño replicó: Tomar una jícara grande y verlo una vez al día sería como si tú me alimentaras y me vieras igual, sólo una vez al día.

Entonces la mamá, comprendiendo a que se refería su hijo, le comprendió y le permitió apreciar aquel árbol tanto y como él quisiera.

Con el tiempo, a partir de aquellas cucharadas insignificantes, el árbol creció grande y frondoso y el niño y su madre disfrutaron por incontables días de su fresca sombra.






1 comentario: