domingo, 31 de mayo de 2020

¿QUÉ TE ESPERA AL EGRESAR?

En esta ocasión quisiera compartirles que en estos días me puse en contacto con algunos de mis exalumnos, amigos y familiares que tienen la carrera de Ingeniería Industrial o están en contacto con ingenieros industriales. El motivo fue explorar acerca de su visión respecto a las oportunidades y retos que presenta la carrera a quienes inician su trayectoria como ingenieros.
Me dio mucho gusto saber que los estudiantes con los que me comuniqué coinciden en que han adquirido un nuevo puesto, han asumido algún nuevo proyecto o se encuentra iniciando su propia empresa. Pues todas estas conllevan de manera implícita nuevas oportunidades. Oportunidades que pueden ser la puerta a futuros grandiosos y llenos de satisfacción.

De esta experiencia destaco que el Ingeniero Industrial actualmente se mueve en ambientes de mejora continua, estudio del diseño de planta, seguridad laboral e industrial, administración de procesos y de proyectos. Para ello debe contar, entre otros tantos, con conocimientos de estadística, administración, lean manufacturing, Kaizen, normas ISO9000 e ISO14000, y estudio del trabajo. Entre sus habilidades destaca la capacidad de análisis, diagnóstico trabajo en equipo proactivo y trabajo bajo presión. Además, debe contar, cuando menos, con certificados de habla del idioma inglés y mínimo como Green Belt.
Finalmente, deseo compartir el siguiente artículo que escribió Claudio D. Jimeno con todo gusto de responder al cuestionamiento formulado.

¿Qué expectativas tendrás al egresar?
Por Claudio D. Jimeno a 31 de mayo de 2020

Ésta era una pregunta que día a día, y clase a clase me hice durante el último año de mi licenciatura en Ingeniería Industrial. La realidad es que a medida que la fecha anhelada (por ya bastante tiempo) se acercaba ésta pregunta resultaba cada vez más latente, cada vez más presente en mi vida.

Al día de hoy habré cumplido cerca de seis meses como egresado, sin embargo creo que uno no termina de acostumbrarse a la etiqueta de egresado, parece ser que la etiqueta y mentalidad de estudiante es algo que aparentemente no se borra. Quiero que quede claro que esto no lo digo como algo malo, al contrario, definitivamente es necesario conservar la curiosidad y humildad propia de nuestros años como estudiante, creo es de los regalos más importantes que la educación te puede dar.

Enfocándome en la perspectiva que un egresado de ingeniería industrial puede tener en el México actual y post-pandémico creo que al principio el escenario puede parecer algo gris, un tanto desesperanzador, definitivamente son turbulentos estos tiempos. 
Sin embargo, aún teniendo en cuenta lo anterior puedo decir que con la educación que un estudiante recibe y junto con unas soft-skills lo suficientemente pulidas hay luz al final del túnel.

Personalmente, mi desempeño como egresado y profesional puede considerarse algo separado de mi carrera, pero creo que teniendo en cuenta la naturaleza tan versátil de la carrera he podido tomar las herramientas más adecuadas a mi trabajo, puede considerarse de manera similar en los distintos campos.

Me gustaría cerrar retomando la idea de un par de párrafos atrás. Es claro que en el mundo profesional hyper-especializado en el que hemos entrado las habilidades técnicas que una carrera nos puede dar son críticas a la hora de prospectar y conseguir empleos. Sin embargo, basándome en los años que tengo dentro del mundo laboral creo puedo aventurarme a decir que las soft-skills son igual o más importantes que las habilidades técnicas, ya que son las que te permitirán crear un trabajo con mayor significado y propósito.

jueves, 14 de mayo de 2020

A PRUEBA DE FUEGO

En esta ocasión solo quiero compartirles una de las películas que más me ha dejado para hacerme un mejor ser humano. La primera vez que la vi fue en la maestría en Ciencias de la Familia, del Instituto Juan Pablo Segundo, por sugerencia de unas compañeras que aprecio mucho.


Se llama "A Prueba de Fuego", y aunque la vimos para analizar algunas conductas y comportamientos que pueden resolver crisis en los matrimonios, creo que deja una gran lección hasta para aprender a manejar las relaciones interpersonales.

Acabo de verla en Netflix, y la disfruté de nuevo, y de ella volví a aprender de nuevo. Ya sabes como es la vida, aprendes, mejoras, luego vuelves a caer en viejas costumbres, pero la vida es larga y el tiempo es generoso. Así que tarde o temprano tendrás de nuevo la oportunidad de volver a crecer.

Así que la recomiendo para este fin de semana largo, créeme, las mejores dos horas invertidas de tu vida (Aunque ya la hayas visto antes).

Si después de verla sigues decides que te ha gustado, te comento que el libro "El Desafío del Amor", si existe, aquí te dejo una síntesis de algunos de sus sabios consejos, que como te digo, no solo son aplicables a la vida conyugal:


El Desafío del Amor
Autores: Stephen y Alex Kendrik, con Lawrence Kimbrough

Aunque el amor se comunica de distintas maneras, nuestras palabras a menudo reflejan la condición de nuestro corazón. Decide demostrar paciencia y no decirle nada negativo a tu cónyuge. Si surge la tentación, elige no decir nada. Es mejor contenerte que expresar algo que luego lamentarás.

Realiza al menos un gesto inesperado como acto de amabilidad. Las cosas a las que le dediques tu tiempo, energía y dinero cobrarán más importancia para ti haz algo para tu cónyuge que le comunique: “Hoy estuve pensando en ti”.

Ponte en contacto con tu cónyuge en algún momento del día. Sin ninguna otra intención, pregúntale cómo está y si puedes hacer algo por él.

Frente a las circunstancias difíciles de tu matrimonio decide reaccionar con amor en lugar de irritación. Elimina cualquier motivación equivocada que debas apartar de tu vida y dale gracias a tu cónyuge por sus características que le hacen grande.

Saluda con una sonrisa y con entusiasmo.

¿Qué necesidad de tu cónyuge podrías satisfacer hoy? ¿Puedes hacer un recado? ¿Quizá darle un masaje en la espalda o en los pies? ¿Podrías ayudar con las tareas de la casa? ¿Elige un gesto que diga: “Te valoro” y hazlo con una sonrisa.

Con determinación deja de lado una actividad que hagas en general para poder pasar tiempo de calidad con tu cónyuge, hagan algo que a tu cónyuge le gustaría hacer o un proyecto en el que sabes que quiere participar. Simplemente pasen tiempo juntos.

Elige una manera de mostrarle honor y respeto a tu cónyuge que sea diferente de lo habitual. Quizá sea abrirle la puerta a tu esposa, o guardarle la ropa a tu esposo, o sea la forma en que escuches y hables cuando se comuniquen. Muéstrale a tu cónyuge que lo tienes en alta estima.

Ora por el corazón de tu cónyuge y por tres áreas específicas en las que desees que Dios obre en tu cónyuge y tu matrimonio.

Hay una profundidad de belleza y significado dentro de tu cónyuge que te sorprenderá a medida que descubras más al respecto entra en el misterio con esperanza y entusiasmo. Desea conocer a esta persona más a esta persona aún mejor de lo que ya la conoces, transfórmala en tu campo de estudio elegido. Prepara una cena especial en tu casa, sólo para ustedes dos tan especial como tu quieras, dedica tiempo para conocer mejor a tu cónyuge quizá en áreas de las cuales no han hablado casi nunca. Decide que sea una noche agradable para los dos.

El amor es una decisión, no un sentimiento. Elige comprometerte con el amor y dile “Te amo. Elijo amarte aún si no me retribuyes”. Quita todo obstáculo para la relación, cualquier adicción o influencia que te robe sentimientos y aleje tu corazón de tu cónyuge. Perdona cualquier cosa que no le has perdonado a tu cónyuge. Suéltalo. Desde tu corazón, di: “Elijo Perdonar”.

Separa tiempo para orar por las áreas en las que has obrado mal. Pídele perdón a Dios y hazlo con sinceridad. Pídele perdón a tu cónyuge también. Elimina de tu hogar el veneno de las expectativas poco realistas. Piensa en un área en la cual tu cónyuge te haya dicho que esperas demasiado, y dile que lamentas haberle exigido tanto. Prométele que intentarás comprenderlo y afírmale tu amor incondicional. Reconoce que tu cónyuge es esencial para tu éxito en el futuro.

Piensa qué le gustaría a tu cónyuge. Ponlo en oración y comienza a trazar un plan para cumplir algunos de sus deseos, o todos, hasta donde puedas.

jueves, 30 de abril de 2020

EL LEÓN DEL ABREVADERO


 
PRELIMINAR
Este cuento lo escribí a mis 15 años de edad. Entonces deseaba de relatar acerca de las aventuras de un oso grizzly, pues en la prepa me apodaban “El Oso”, además de que, por aquellos años, había leído “El libro de las Tierras Vírgenes” de Rudyard Kipling y estaba muy impresionado y lleno de ideas semejantes.
Sobra decir que por muchos años lo tuve guardado. Pero ahora que ahora que he decidido publicarlo en este blog, me he dado cuenta de que trata más de la aventura del león… ¡JA!... es por ello que le he cambiado el nombre de “El Grizzly”, por que el encabeza esta nota.
No es el primer cuento que escribí, pero es un cuento al que le tengo un cariño muy especial, por que mi madre me ayudó a darle forma mientras lo platicábamos. Recuerdo que en aquel entonces para mí era como jugar a los muñecos, disfrutaba imaginando al oso, al león y a cada uno de los animales y sus voces en el bosque y el abrevadero… ¡Era fantástico! Espero que lo disfruten igual.

EL LEÓN DEL ABREVADERO
Por: Luis Alfonso Osorno Montes, 30 de abril de 2020


     En las afueras de un rústico poblado, de aquellos que por las mañanas solían oler a la tierra mojada de sus calles empedradas y al delicioso aroma de las flores que se abren desde las ventanas con los primeros rayos de luz que permiten apreciar los rojizos techos cubiertos de teja, se encontraba instalado un circo. Era un circo clásico, como los de aquel entonces, con el hombre fuerte, la mujer barbuda, los trapecistas, los malabaristas y los payasos. Y como en los circos de aquella época, donde estaba instalado podían verse las tiendas, las carretas, los vagones y las jaulas con animales como elefantes, tigres y jirafas.
     Aquella noche la tormenta inició cuando los hombres descansaban después de la última función. Se anunció con la tersa brisa y el agua que empezó a correr en arroyos delgados como hilos desde las montañas y sin haberlo previsto, se volvió torrencial, con relámpagos que rompían la negrura de la noche y vientos violentos que amenazaban con arrancar las estacas, soltar las amarras y llevarse los toldos y las lonas de las tiendas y la carpa.
     Los cirqueros reaccionaron al momento para ocuparse en mantener en pie el campamento, mientras algunos animales se mostraban inquietos en sus jaulas. Pero no el llamado Raska, un enorme león de tres metros de largo y un metro y medio de altura, con una prominente melena y una mirada fiera y penetrante. Este deambulaba de un extremo al otro de su jaula, impaciente, aguardando el momento oportuno para dejar su cautiverio como fiera colérica, resentida, hipócrita, arrogante, nerviosa y bravucona, que se distinguía entre los relinchos, bramidos, rugidos, ladridos, barritas y la gritería de las personas, por mantenerse en silencio.
     En medio de ese desorden, poco antes de la madrugada, un poste cedió y fue derribado por la fuerza del viento golpeando la jaula, volteándola y permitiendo el escape de Raska, quien sin dudar se perdió adentrándose en el bosque.
     Casi al amanecer Raska se encontró en lo más profundo del pacífico bosque. Un lugar hermoso con clima fresco, verdes prados y un claro cielo azul que se despejaba tras la tormenta y se iluminaba con la luz del nuevo día; permitiendo que se avistara un río de aguas cristalinas serpeando tranquilamente entre los altos árboles de coníferas. Tras su paso por aquel lugar el león iba dejando destrucción y muerte hasta que, cansado, se tumbó sobre la hierba luego de mitigar su sed en el abrevadero, sin sospechar que era observado desde lo alto por Tlamati, la imponente águila real, a quien por su tenacidad, agilidad y velocidad, los habitantes del bosque le llamaban Emperatriz del Aire.
     La inteligente Tlamati sabía que en tierra ella no mandaba; por lo que voló presurosa a comunicar su hallazgo a Apsel. Un oso grizzly que alcanzaba los tres metros al posarse sobre sus patas traseras y que se distinguía por ser sabio, amable, educado, fuerte y noble; por ello era reconocido como el Guardián del Bosque. Gracias a él todo era paz, los animales convivían, se respetaban y obedecían la ley de la naturaleza. Contribuían al equilibrio en el bosque y se sabían importantes eslabones de la cadena de la vida.
     –¡Aspel! ¡Aspel!–gritó la majestuosa Tlamati mientras descendía hasta posarse sobre una gran roca junto al río– una extraña bestia esta destruyendo y matando.
     –Calma, Tlamati, calma –declaró el oso mientras buscaba un buen salmón– explícate.
     –He visto a una bestia enorme, parecida a Ocotzo, el jaguar, pero mucho más grande, fiero y con una abundante melena. No sé de dónde salió, pero le he observado atacar sin motivo, matar con agresividad y no comer, afectando la tranquilidad de la región.
      –¿Dónde está esa bestia? –preguntó Aspel y en su voz se denotaba la preocupación.
      –Al otro lado de la montaña, en el abrevadero… ¡Corre!… ¡Sólo tú puedes detenerlo!
     Al momento, moviendo su pesada masa que sobrepasaba la media tonelada, el grizzly abandonó su pesca y dijo –Voy lo más rápido que puedo. Por favor, avisa a todos que habrá reunión en el abrevadero, pídeles que no se acerquen para no encontrarse con esa bestia que no mata para sobrevivir, sino para destruir.
      –Tú dile a Ocotzo, para que él avise a los tuyos –replicó el águila– yo avisaré a los míos.
     El oso asintió mientras se apartaba corriendo.
     Al medio día, con el sol en el cenit, fueron apareciendo los animales del bosque, uno a uno, para observar el abrevadero desde las ramas de los árboles, la protección de los arbustos y la cubierta de la hojarasca. La tensión creció cuando Raska, plantado sobre sus patas, dejó escapar un impresionante rugido, que resonó hasta lo más recóndito del bosque y se proclamó rey.
     Por un momento reinó el desconcierto, seguido de una ola de murmullos que denotaba las reservas de los animales respecto a si aquel extraño era más fuerte que Aspel y si es que sería necesario enfrentarlo para expulsarlo del bosque. En aquel momento, con paso firme, el pesado grizzly se aproximo al fiero león para hablar con él y se levantó sobre sus patas traseras antes de dejar escuchar su potente voz:
     –¿Quién eres tú? ¿Cómo te atreves a aterrorizar y matar? Yo soy Aspel y estoy aquí para invitarte a respetar el derecho de todos a permanecer en paz y respetar la cadena que nos une.
      –¡Soy Raska, Rey de la Selva! –rugió el león uniendo al acción a la palabra con un gran salto para caer sobre Aspel, quien le recibió con un fuerte manotazo que le hizo rodar sobre la hierba.
     Entonces, tras levantarse con tremebunda agilidad, quedaron de nuevo uno frente al otro y se miraron midiéndose. El silencio invadió el lugar, los animales no sabían qué pensar; es decir, conocían a Aspel, pero la extraña bestia les infundía temor. Estaban tensos, desconcertados y atemorizados.
     En eso Aspel fue el primero en romper el silencio abrumador:
     –Raska, creo que estás en el lugar equivocado, no sé como llegaste aquí, pero aquí estás y si quieres permanecer en este lugar, tienes que aprender a vivir de acuerdo a las leyes y normas del bosque. Te dices rey y no procedes como un rey, no actúas con sabiduría, tus acciones son como las de la bestia humana, el monstruo que asesina, destruye, ensucia y se suicida; aquel que, al atentar contra la naturaleza se extermina a sí mismo poco a poco.
     –¿Cómo te atreves a compararme con ese monstruo falto de intelecto? El egoísta que acaba con la vida en ríos, lagos, montañas y valles, ese necio creador de la nube negra… ¡Nunca animal alguno me había insultado así!
      –Con tu actitud no estás dando mejor ejemplo que el hombre –argumentó el grizzly con voz de trueno– tú eres como nosotros, pese a tu descomunal grandeza. Y por lo mismo tal vez me mates si nos enfrentamos, pero no podrás matarnos a todos. Así que te invito a vivir aquí con respeto a la ley natural que nos une.
     Raska permaneció en silencio durante unos minutos, al igual que todos los presentes. Desde su posición observaba a su oponente y al resto de los animales que ya empezaban a salir de su escondite. Nadie hacía ruido, no se oía ni un silbido, todos estaban a la expectativa. Durante los segundos de aquella incertidumbre el león recordaba sus años de libertad y luego los años de cautiverio. De pronto comprendió y respetó al voluminoso oso que le hablaba con tal sabiduría. Así que, respirando profundamente contestó:
     –En mis años de cautiverio pude ver que no todos los hombres son malos. Tomo la oportunidad que me ofreces de vivir aquí en paz. Esperemos que el hombre también aproveche su oportunidad para vivir siguiendo las reglas de la vida.
     Al momento como si se tratara de un acuerdo cada animal desapareció entre la seguridad del bosque y en aquel abrevadero reinó la paz.