martes, 31 de agosto de 2021

MAESTROS CON LA MENTE ABIERTA II

Saludos  a todos.

Lo prometido es deuda.

¿Qué pasó aquella semana de las experiencias extraordinarias?

Pues que tuvimos una reunión de cierre de cuatrimestre en el departamento y bueno...

¡Qué bárbaro!

¡Cómo me gusta trabajar en lugares que te invitan a hacer mejor!

En esta ocasión la Jefa de departamento tuvo a bien citar a un conferencista para que nos hiciera un "cocowash" motivador. El conferencista, cuyo nombre no recuerdo, perdón, empezó a hablar de lo importante que era repetirse a uno mismo: "hoy soy feliz". Pues decía, que de tanto repetirlo, terminaríamos por creerlo.

Podría parecer una locura. Después de todo, ¿quién puede mentirse a sí mismo? No obstante, por experiencia propia puedo afirmar que mientras te levantes y lo primero en lo que pienses sea en lo miserable que ha sido la vida contigo. Lo único que vas a tener para compartir con el mundo será esa miseria.

Como alguien dijo ese día: "la felicidad extrema no es la solución" y es muy cierto, pues nuestro equilibrio emocional también requiere permitirnos la preocupación, la angustia, la tristeza y el dolor. Empero, no podremos olvidar que somos entes volutivos, capaces de decidir y optar por lo que más nos conviene y dignifica.

De tal modo que si no me es posible controlar los eventos externos que me traen preocupación, angustia, tristeza y dolor; si me es posible controlar el tiempo que les dedico en mi interior para sentirlos y después seguir adelante. Es por eso que ser feliz es una decisión.

Ese mismo día, un compañero tuvo a bien compartir el siguiente vídeo: Yokoi Kenji- El Tigre y la mora y al verlo me pude dar cuenta que de haberlo sabido antes, menos tiempo hubiera dedicado a salir de mis momentos depresivos. A tumbos y tropezones aprendí lo que esa semana me mostró como un tesoro. Y es que siempre habrá quien deje, por accidente o con intención, piedras en el camino. Incluso habrá quienes arrojen esas piedras directo a nuestro rostro; pero, en todo caso, ¿qué beneficio trae para nosotros detenernos a lamentar eso? De nosotros depende aprender a ver esos obstáculos, esquivarlos, ignorarlos y reponernos, si es que consiguen pegarnos. 

Aquella misma semana, la de aquel alumnos travieso, tuve otros alumnos que me despidieron del curso con palabras bellas y expresiones estimulantes.

En este punto es donde nuevamente valoraremos la vacuna de la mente abierta. Abierta para aceptar lo que viene, como viene. Porque lo que viene, es inevitable y lo único que podemos hacer es prepararnos con un buen estado mental para recibirlo.

Así emularemos al Gran Maestro, quien permitió ser enjuiciado y ante el daño recibido por el odio, se mantuvo en paz y concentrado en enviar a sus discípulos un mensaje claro: que Él estaba seguro de quién era. Tan seguro que no valía la pena pelear; porque sabía que quienes lo conocían, jamás creerían lo que de Él se decía y que al final, como con toda verdad, no ganaría por la encarnecida lucha.

Amigos maestros, si nos mantenemos en ese estado de paz y felicidad, nuestros estudiantes permanecerán motivados en nuestras clases, porque les habremos contagiado la responsabilidad y habremos conseguido que la clase sea interesante.


Que la tristeza sea temporal...


Que la alegría sea una decisión...


Que la paz sea permanente...


Hasta pronto.

2 comentarios:

  1. Muy acertadas experiencia sobre todo por tan clarificante mente abierta que nos ha permitido reflexionar sobre nuestro andar y nuestras decisiones. muchas gracias por tan grata sabiduría primo.

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