Les recuerdo a quienes gusten participar, que si en algún momento tienen una idea que podría adecuarse al desarrollo de la historia y características de los personajes, pueden compartirla y dedicaré un episodio a dicha idea. A lo mismo les invito con las propuestas de dibujo de los personajes, si en algún momento les surge la inspiración de dibujar alguna escena.
Pueden dejar sus historias sugeridas en los comentarios de los relatos de PANDA-RABBITS o pueden enviarlas al correo: arquimedestaller@gmail.com.
PANDA-RABBITS
Creados por: Luis Alfonso Osorno Montes
CAPÍTULO 1: UNA VIDA ORDINARIA
EPISODIO 2: POR LA ETERNIDAD
Argumento, arte y redacción por: Luis Alfonso Osorno Montes
Oculto en el interior del monte Wŏ ài wŏ jiā, de acuerdo con algunas leyendas, hay un pequeño refugio llamado "el dàochǎng", que se ha mantenido entre los restos en ruinas de un gran palacio que fue escarbado en el interior de la montaña.
De acuerdo con los libros de historia la construcción del palacio inició con la dinastía Pan-Chong y que al final se incluyeron 520 habitaciones repartidas en 8 niveles. Durante los 6 siglos que estuvo ocupado se mantuvo como un centro de entrenamiento militar del que los mejores guerreros salían a proteger el Palacio Real de las invasiones de los leopardos, que en aquellos tiempos fueron las más constantes y devastadoras.
El palacio fue derribado hacia el año 1314, en tiempos de la última invasión de los leopardos, cuando para asegurar la supervivencia de las comunidades aledañas los maestros decidieron tirar los cimientos con ambos ejércitos en el interior de la montaña.
En cuanto a las leyendas, la más difundida cuenta que cuando el palacio fue derribado, el estruendo producido por el derrumbe fue tan grande que se escuchó en todo el mundo, la tragedia por las muertes fue tan impactante que los leopardos jamás volvieron y la nube de polvo y escombro despedida en el desplome de la montaña viajó por varios kilómetros y los habitantes de aquella época tardaron 9 años en limpiar los escombros y en devolverlos a la montaña.
El palacio no volvería a levantarse, pero las leyendas también cuentan que entre las ruinas y a la luz de las candelas los maestros sobrevivientes continuaron con las enseñanzas de las antiguas artes marciales que tanto amaban, como el Wushu, el Kung-fu, el Kuo-shu, el Tai chi o el Chuan-fa.





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