martes, 24 de marzo de 2026

LA EXPERIENCIA ÚNICA DE FORMAR PARTE DEL CETI

Texto publicado originalmente en la revista institucional CONEXIÓN CETI (año 2018). Actualmente no disponible en línea.
 

La experiencia única de formar parte del CETI

Por: Luis Alfonso Osorno Montes

En este año quienes nos identificamos con esta Honorable Casa de Estudios, el CETI, nos llenamos de júbilo por la celebración de los 50 años de vida institucional, que han visto pasar numerosas generaciones de estudiantes. Estudiantes que vivieron en las aulas de este prestigioso centro experiencias inolvidables que contribuyeron a formar en ellos los hombres y mujeres de bien son ahora y que contribuyen como profesionistas de excelencia, con su trabajo, a la dignificación de nuestra comunidad tapatía.

El CETI ha superado épocas difíciles a través de la historia y año tras año las reformas que ha vivido le abrieron el paso a la modernización educativa para que rebasara exitosamente la barrera del tiempo. Por tanto, grandes y suficientes méritos tiene este centro educativo para ser celebrado con verdadero júbilo por todos quienes conformamos su familia y somos parte del Orgullo CETI. Pues somos todos los que, desde las diversas trincheras en los distintos planteles, quienes a los 50 años de vida institucional exitosa, nos encontramos ante una tarea que no es sencilla; pero que con sentimiento, solidaridad, respeto y responsabilidad de toda la familia cetiana, la hemos llevado y seguiremos llevando a cabo, como tradicionalmente ha sido y seguirá siendo, la formación de hombres y mujeres para el crecimiento de nuestro México querido.

A lo largo de los 10 años que tengo caminando por los pasillos de mi querido CETI he sido testigo de historias de satisfacción, alegría, romance, amistad, angustia, desesperación, entrega, tenacidad, resistencia, coraje y éxito. Todas ella como producto de la entrega profesional desplegada por quienes laboramos en este centro educativo. Pues todos, sin excepción, somos parte del engranaje de este sistema y todos, haciendo SINERGIA, construimos año tras año el prestigio institucional forjando el barro fresco que tenemos en cada uno de nuestros educandos; que en todos los tiempos han tenido y tienen una característica común: el respeto, la disciplina y el espíritu de lucha que les permite alcanzar sus metas en esta institución de alto rendimiento.

En otras publicaciones me ha tocado, con gusto, escribir artículos para Conexión CETI, pero en ninguna ocasión con la oportunidad de manifestar que en cada uno de mis estudiantes encuentro la visión futura de buenos profesionales y hombres de bien. Asimismo, quiero felicitar en nombre de mis compañeros, a nuestros exalumnos que pasaron el ayer por las aulas de nuestro querido CETI. Pues son ellos, quienes hoy se encuentran en todas partes de México y del mundo, trabajando en importantes empresas y proyectos nacionales e internacionales, los testigos del aporte educativo recibido en esta institución durante su etapa formativa.

En este momento tengo un sentimiento especial al escribir esta nota, pues mientras el CETI se acerca a los 50 años, este servidor se acerca a los 10 años de labor en la institución y como versa el dicho, "es de bien nacidos el ser agradecidos", por ello es mi deseo que estas líneas sirvan para expresar mi más profundo agradecimiento a todas aquellas personas que hacen la institución y que en este 20% de historia que me ha tocado presenciar, de una u otra forma, directa o indirectamente, en la consecución o en el desarrollo de las numerosas actividades han contribuido a formar un ambiente cálido para todos los que entre estos pasillos, aulas y oficinas, hacemos nuestra vida; ya sea como directivos, alumnos, padres, profesores, personal de administración y servicios, exalumnos, amigos, colaboradores y simpatizantes en general. Pues su presencia hace de esta institución, la Institución que tanto amamos y de la que tanto nos enorgullecemos de formar parte.

 

“Feliz aniversario querido CETI”.

¿CÓMO HACER POSIBLE LO IMPOSIBLE?

 

Texto publicado originalmente en la revista institucional CONEXIÓN CETI (año 2017). Actualmente no disponible en línea.

¿Cómo hacer posible lo imposible?

Por: Luis Alfonso Osorno Montes

Mucho se dice respecto a la responsabilidad de las instituciones educativas de contribuir con tecnología al desarrollo del sector productivo del país. Sin embargo, aunque los institutos de educación tecnológica y universidades han implementado diversas acciones para promover el desarrollo tecnológico y de investigación -entre cursos, programas, ferias y exposiciones-, la mayoría de las investigaciones que se realizan no dan lugar a resultados patentables, ni recursos que se usen apreciablemente en la industria nacional.

Tal realidad podría indicar que el apoyo al sector productivo no está entre las prioridades de las instituciones educativas, o bien, que el sector productivo no contribuye al financiamiento de proyectos de investigación; porque no espera que se desarrolle tecnología y prefiere comprarla en el mercado internacional. Por su parte, las empresas trasnacionales desarrollan tecnología en sus propios países y traen a México sólo la que necesitan aquí. Además, existe una marcada desvinculación entre las instituciones educativas y el sector productivo; para cualquier asunto se aparte de la formación de recursos humanos a través de la docencia.

De tal modo que, pese a los esfuerzos, parece que las instituciones educativas transmiten el conocimiento generado en otros países, en lugar de descubrir aquel que sea aplicable a las necesidades locales a corto o mediano plazo; por lo que las acciones de investigación ejecutadas no nos llevarán a una independencia tecnológica.

Ser incapaces de competir en el mercado tecnológico internacional en grave y sus consecuencias se extienden a más que comprar tecnología. Conlleva la comprar productos, fuga de talentos, incremento de precios y pérdida del poder adquisitivo de los salarios. En otras palabras, abre la puerta a la generación de empleos, pero sacrificando la soberanía.

El problema está en la visión, pues las corporaciones invierten en el desarrollo tecnológico que incrementará la competitividad de sus productos. Mientras que será tarea del gobierno, a través de sus institutos de investigación y universidades, obtener productos y servicios que ayuden a resolver los problemas de desempleo, pobreza, alto costo de la energía, salud y contaminación.

Las instituciones educativas deben, ciertamente, promover la transferencia de conocimientos, habilidades y capacidades; pero, además, el deseo por descubrir tecnología e innovaciones. Les conviene retirar de su comunidad académica la idea de que la investigación es un proceso sufrido, mediante el cual, tras una serie de descalabros y decepciones, se llega a tener éxito en un invento extraño que no soluciona más que necesidades superfluas. Así podrán enfocarse las acciones orientadas al desarrollo experimental y creativo; formando así, auténticos investigadores.

La meta radica en cambiar la perspectiva de ofrecer a las industrias recursos humanos capaces de operar los recursos tecnológicos; para ofrecer recursos humanos que además sean capaces de crear infraestructura y tecnologías que, además de resolver necesidades sociales, puedan comercializarse internacionalmente.

Si la educación apuesta por la formación de personas cultas, ávidas de conocimiento, necesitadas de hacer, con un alto grado de curiosidad y la disciplina que les permita completarse extra aulas, será posible recuperar la esperanza. De modo que, en estos momentos de incertidumbre, respecto a lo que acontece al sistema educativo y a la nación mexicana, tenemos la posibilidad de analizar con objetividad las alternativas existentes para dejar satisfechas exigencias económicas, políticas y sociales.

La apuesta por la educación debe iniciarse en las familias, en sacar de su círculo de confort a aquellos padres que se muestran indiferentes del plan de ciudadanos que la nación ha propuesto para sus hijos y procurando que la información que se ofrece en las escuelas, se convierta en formación en el interior de sus hogares. En consecución, el magisterio debe prepararse, en torno a conocimientos, procedimientos y valores, para convertirse en auténticos facilitadores de elementos de vida. Luego, si unimos los esfuerzos a las responsabilidades de encontrar nuevos caminos de desarrollo y brindar oportunidad a las nuevas ideas y a las mentes jóvenes, será posible apreciar la mejora de las condiciones de vida de la sociedad.

Lo anterior, sin distinción de instituciones del sector público o privado, lleva a la obligación de ampliar los criterios, por parte del personal académico encargado de seleccionar y promover las líneas de investigación, para apoyar los proyectos más desafiantes, los más revolucionarios; aquellos que desafían los paradigmas y aportan a la solución de problemas de forma sencilla, económica y eficaz; aquellos que son capaces de hacer posible lo imposible y ayudarnos a recuperar la esperanza.

¿POR QUÉ DEBEMOS ADOPTAR LA CULTURA DE LA INVESTIGACIÓN?

 

Texto publicado originalmente en la revista institucional CONEXIÓN CETI (año 2016). Actualmente no disponible en línea.

¿Por qué debemos adoptar la cultura de la investigación?

Por: Luis Alfonso Osorno Montes

Actualmente vivimos en un mundo saturado de tecnología. En el que es tan cotidiano encender el televisor y buscar un canal de nuestra preferencia. Con frecuencia sujetamos un Smartphone para acceder a internet, realizar una llamada telefónica, ingresar a redes sociales o simplemente pasar un rato ameno inmersos en el mundo de los juegos de video. De hecho, el mundo contemporáneo ha adoptado a tal punto estas tecnologías que pareciera que la capacidad y posibilidades del equipo constituyeran un factor importante para el prestigio de las personas. Al caminar por la calle observamos personas observando pantallas. Y ya sea hablando o riendo “solos” ante un aparato, nuestra necesidad de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) es tan grande que nos resulta impensable vivir sin éstas herramientas.

Has de saber, sin ánimo de involucrarnos demasiado con el debate antropológico, que este fenómeno ha ocurrido cada ocasión que el hombre descubre algo que cambia la forma de vivir en el mundo. En el mundo antiguo a los cazadores y guerreros discutían acerca de la mejor manera de construir un arco y las características de una buena flecha. Además, pasaban horas entrenando pretendiendo dominar el tiro. Era, en aquel contexto, una experiencia similar a la de las familias, que en los años 60’s, sentían una especial satisfacción al poseer un televisor para acomodarse alrededor el mismo en las salas de sus casas.

Antaño en los restaurantes las personas conversaban mirándose a los ojos y disfrutando de pasar un momento agradable juntos. Hoy en día se encuentran cabizbajos, en posición reflexiva y en medio de un silencio casi sepulcral, que sólo es interrumpido por una alegre melodía que indica que la atención de esas personas rebasa a sus acompañantes y se traslada kilómetros de distancia a donde se encuentran otros, igual de abstraídos, con quien “chatean”.

Pero en esta ocasión la diferencia se encuentra en el amplio abanico de posibilidades que abren las TICs. Pues se distinguen, especialmente, por poner cualquier información a nuestro alcance en cuestión de segundos. De tal manera que, hoy por hoy, tenemos más posibilidades de aprender y comunicarnos de las que millones de personas, a través de la historia de la humanidad, ni siquiera imaginaron. De ahí que parezca un tanto triste que, con tantas posibilidades de conocimiento, el mejor empleo que podamos encontrar para un Smartphone, una Tablet o una Laptop sea el mero entretenimiento, la satisfacción del morbo o la resolución de dudas fugaces.

Pareciera que el “homo-ludens” que habita en nosotros, como le llamó Huizinga, J. (1938), no nos permitiera progresar intelectualmente, que no fuéramos capaces de encontrar el justo medio entre nuestras necesidades, que somos incapaces de apreciar en el conocimiento una necesidad o que el constante contacto con las gracias del mundo tecnológico que hemos construido nos hace inmunes ante la curiosidad.

Con esto se condena el empleo lúdico de las TICs. Sino que se hace un atento exhorto a emplearlas, además, para fines de provecho intelectual. El conocimiento abre las puertas de la curiosidad y estas, a su vez, las puertas de la inventiva. Lo único que se requiere es acostumbrar nuestra mente a reflexionar, a cuestionar y a indagar con disciplina.

Por lo general se asocia a la investigación con el descubrimiento o invención de nuevas cosas. Y aunque esto es cierto. No es lo único a lo que se le puede asociar. Investigar proporciona elementos educativos para que las personas educables puedan operar cambios en su forma de enfrentar los problemas que se les presentan. Pues enfrentarse a un problema, sin conocimiento conlleva estrés e incertidumbre.

El deseo por investigar se cultiva en casa. Pues el deseo por investigar deriva del deseo de aprender. Una persona que investiga es una persona preparada para progresar, para observar las deficiencias en su entorno y, metódicamente, operar para mejorar su situación. Por tanto, en una familia, una población o una nación, en las que sea propicio el ambiente para el desarrollo de estas competencias, se apreciarán con frecuencia cambios significativos es el estilo de vida.

Por tanto, nos urge en México cambiar el paradigma de que el investigador es un hombre de bata blanca metido entre un montón de botellas de vidrió albergadas en un laboratorio. El investigador es un hombre curioso; que ha aprendido a manejar su curiosidad con disciplina (para mantenerse en el camino del conocimiento), astucia (para encontrar nuevas alternativas) y creatividad (para proponer nuevas ideas). En sí, el investigador es aquel que sabe hacer “mexicanadas” con conocimiento y la intención de operar cambios positivos en su entorno. Es aquel que ama la tecnología, no sólo porque le proporciona confort y entretenimiento; sino porque le brinda la oportunidad se soñar y, en su oportunidad, actuar para generar nueva tecnología. Lo que es impensable e inimaginable, para todos aquellos que sólo vemos la vida pasar.

¿TE HAS PREGUNTADO CÓMO APRENDEMOS?

 

Texto publicado originalmente en la revista institucional CONEXIÓN CETI (año 2016). Actualmente no disponible en línea.

¿Te has preguntado cómo aprendemos?

Por: Luis Alfonso Osorno Montes

El problema del aprendizaje ha sido estudiado por una inmensa diversidad de filósofos desde la Edad Antigua. Pero tranquilo, no haremos un listado tendido de filósofos y sus teorías del conocimiento.

Por lo pronto, a manera de cultura general, debes saber que la epistemología es la teoría del conocimiento y sostiene entre sus argumentos que el ser humano puede aprender a partir de la experiencia, aunque no sea esta la única fuente de su conocimiento. Considerar esta posibilidad permite imaginar que la mente de cualquier individuo alguna vez estuvo totalmente limpia de todo conocimiento y que la conciencia de sí mismo la fue adquiriendo conforme fue asimilando conocimientos. Es decir, el autoconocimiento no surge de forma espontánea, sino que se va moldeando de acuerdo al modo en que el individuo aprende a apreciar el mundo que le rodea. Por tanto, el estado de conciencia de un individuo se concentra en su capacidad para entenderse en medio de su realidad. O sea que no basta con la experiencia, sino con la posibilidad que posee el individuo para racionalizar lo que le ocurre en su interacción con el mundo que le rodea. Aunque también influya fuertemente la manera en que su autoridad o sus costumbres le han enseñado a hacerlo.

A este proceso que realiza el sujeto para entenderse en medio de su realidad se le llama razonamiento. Es una capacidad -al parecer- exclusiva del ser humano; que le permite descubrirse como miembro de una sociedad. El descubrimiento social emana de la experiencia de encontrarse ante un fenómeno social. Un fenómeno que se produce a partir de la relación entre las sensaciones que producen la realidad y la reflexión que hacen los sujetos involucrados. Lo que implica que la observación no sea el principal recurso para la recuperación concienzuda de la realidad del sujeto. Se requiere además de acciones intencionadas. Acciones que reflejen la forma en que el sujeto se forma una idea del mundo que le rodea y la manera en que, metódicamente, las somete a prueba.

La búsqueda del conocimiento real se dirige hacia la destrucción de mitos. Aunque un mito sea una manera de aproximarse a la realidad por medio de una organización de símbolos e imágenes que conviven en el espacio humano. La subjetividad con la que un individuo o una sociedad aceptan un mito hace difícil dilucidar la verdad de los hechos; sin embargo, antes de la llegada del conocimiento verdadero, permite aceptar la realidad. Con esto se entiende que la subjetividad estará siempre presente y que, gracias a ella, se satisface la inquietud momentánea del conocimiento y se plantean nuevas dudas que llevarán al sujeto a iniciar nuevos procesos de búsqueda, para conseguir conocimientos más profundos y apegados a la verdad.

El conocimiento surge del descubrimiento. Entendiendo por descubrimiento el momento en que un elemento de la realidad contrasta por primera ocasión en un sujeto. O sea que todos hemos descubierto cosas que otras personas ya han descubierto anteriormente. Esto comúnmente ocurre por accidente, pero por lo general le llamamos experiencia.

Por todo esto es apremiante que en las escuelas, alumnos y maestros, se preocupen por realizar acciones que deriven en nuevos descubrimientos. Pero no en el descubrimiento cotidiano que ocurre por accidente, como el que acontece a quien experimenta en carne propia que el fuego quema. Sino el descubrimiento que ocurre tras la satisfacción de las intenciones de actos premeditados. Dichos actos premeditados consisten en una sistematización de ideas, procesos y actividades que se asientan como un método. Un método que puede ser comprendido y aplicado por todos para conseguir conocimientos nuevos.

En las aulas de clase deben propiciarse momentos para conseguir una amplia observación como parte de su método para conocer, obtener mejores resultados y conseguir las evidencias para necesarias para destruir mitos en los estudiantes; es decir, para evidenciar la falsedad de conocimientos. De tal manera que, sin necesidad de recurrir a la repetición dogmática, el conocimiento anterior se acomode a los nuevos descubrimientos y así conformar una nueva explicación de la realidad; que no descarta por completo la anterior, sino que la emplea para ser más adecuada y pertinente.

Otros factores importantes en el proceso son la curiosidad y la motivación. Por eso dice el dicho que no hay peor ciego, que aquel que no quiere ver. De modo que no queda más que preguntarnos: ahora que ya sabemos cómo aprendemos, ¿estamos dispuestos a aceptar nuestro papel en el proceso de aprendizaje?


TRAYECTORIA DE ESCRITURA Y REFLEXIÓN


A lo largo de los años, la escritura ha acompañado de manera constante mi desarrollo personal y profesional, particularmente como un medio para reflexionar sobre la formación humana y la experiencia educativa en distintos contextos.

Esta actividad no ha sido continua en un solo espacio, sino que ha transitado por diversas etapas y medios, en paralelo al desarrollo de mi trabajo en ámbitos técnicos, educativos y formativos. Sin embargo, mantiene una línea común: la inquietud por comprender el sentido de la educación más allá de lo instrumental, así como su vínculo con la experiencia personal y social.

A continuación, presento una síntesis de esta trayectoria que ha sido escuchada en distintos medios:

  • 2015 – 2018 | Revista CONEXIÓN CETI

Durante este periodo, desarrollé una serie de textos publicados en la revista institucional CONEXIÓN CETI, orientados a la reflexión sobre la formación técnica, la experiencia estudiantil y algunos aspectos del entorno educativo.

Debido a cambios en los repositorios digitales de la institución, estos materiales no se encuentran actualmente disponibles en línea; sin embargo, forman parte de una primera etapa de exploración escrita en torno a la educación y la formación.

  • 2020 – 2022 | Blog personal

Posteriormente, la escritura continuó en un espacio personal, donde abordé de manera más directa temas relacionados con la experiencia humana, la formación, el sentido del aprendizaje y la vida cotidiana en contextos educativos.

Este periodo permitió una mayor libertad en el enfoque y consolidó la escritura como una herramienta de reflexión sistemática.

  • 2022 – 2026 | Publicaciones en medios institucionales y de divulgación

Más recientemente, algunos de estos textos han sido publicados en espacios como Ágora UNIVA y el diario El Economista, lo que ha permitido compartir estas reflexiones en un contexto más amplio.

En estos escritos se abordan temas relacionados con la educación, la experiencia universitaria, la transformación tecnológica y su impacto en la formación de las personas.

Publicaciones en medios de divulgación

  • El Economista

Transformación digital en la vida universitaria → https://www.eleconomista.com.mx/los-especiales/transformacion-digital-vida-universitaria-20251107-785492.html

  • Ágora UNIVA

El león del abrevadero → https://www.univa.mx/agora/el-leon-del-abrevadero/

El hombre que adivinaba la hora → https://www.univa.mx/agora/el-hombre-que-adivinaba-la-hora/

Por los maestros que no volveremos a ver → https://www.univa.mx/agora/por-los-maestros-que-no-volveremos-a-ver/

Publicaciones institucionales internas

  • Revista CONEXIÓN CETI

¿Te has preguntado cómo aprendemos?

Revista CONEXIÓN CETI, No. 5, mayo de 2016.

(Disponible en archivo personal) → https://tallerdearquimedes.blogspot.com/2026/03/te-has-preguntado-como-aprendemos.html

¿Por qué debemos adoptar la cultura de la investigación?

Revista CONEXIÓN CETI, No. 6, diciembre de 2016.

(Disponible en archivo personal) → https://tallerdearquimedes.blogspot.com/2026/03/por-que-debemos-adoptar-la-cultura-de.html

¿Cómo hacer posible lo imposible?

Revista CONEXIÓN CETI, No. 7, mayo de 2017.

(Disponible en archivo personal) → https://tallerdearquimedes.blogspot.com/2026/03/como-hacer-posible-lo-imposible.html

La experiencia única de formar parte del CETI

Revista CONEXIÓN CETI, No. 9, mayo de 2018.

(Disponible en archivo personal) → https://tallerdearquimedes.blogspot.com/2026/03/la-experiencia-unica-de-formar-parte.html

2008 – 2012 | Revista independiente


En una etapa previa, participé en la creación y desarrollo de una revista independiente, en colaboración con otro autor. Este espacio constituyó un primer acercamiento a la escritura como medio de expresión y reflexión, así como a la gestión editorial básica.


Aunque se trató de un proyecto de carácter no institucional, permitió sentar las bases de una práctica que posteriormente se consolidaría en contextos académicos y de divulgación.