martes, 24 de marzo de 2026

¿TE HAS PREGUNTADO CÓMO APRENDEMOS?

 

Texto publicado originalmente en la revista institucional CONEXIÓN CETI (año 2016). Actualmente no disponible en línea.

¿Te has preguntado cómo aprendemos?

Por: Luis Alfonso Osorno Montes

El problema del aprendizaje ha sido estudiado por una inmensa diversidad de filósofos desde la Edad Antigua. Pero tranquilo, no haremos un listado tendido de filósofos y sus teorías del conocimiento.

Por lo pronto, a manera de cultura general, debes saber que la epistemología es la teoría del conocimiento y sostiene entre sus argumentos que el ser humano puede aprender a partir de la experiencia, aunque no sea esta la única fuente de su conocimiento. Considerar esta posibilidad permite imaginar que la mente de cualquier individuo alguna vez estuvo totalmente limpia de todo conocimiento y que la conciencia de sí mismo la fue adquiriendo conforme fue asimilando conocimientos. Es decir, el autoconocimiento no surge de forma espontánea, sino que se va moldeando de acuerdo al modo en que el individuo aprende a apreciar el mundo que le rodea. Por tanto, el estado de conciencia de un individuo se concentra en su capacidad para entenderse en medio de su realidad. O sea que no basta con la experiencia, sino con la posibilidad que posee el individuo para racionalizar lo que le ocurre en su interacción con el mundo que le rodea. Aunque también influya fuertemente la manera en que su autoridad o sus costumbres le han enseñado a hacerlo.

A este proceso que realiza el sujeto para entenderse en medio de su realidad se le llama razonamiento. Es una capacidad -al parecer- exclusiva del ser humano; que le permite descubrirse como miembro de una sociedad. El descubrimiento social emana de la experiencia de encontrarse ante un fenómeno social. Un fenómeno que se produce a partir de la relación entre las sensaciones que producen la realidad y la reflexión que hacen los sujetos involucrados. Lo que implica que la observación no sea el principal recurso para la recuperación concienzuda de la realidad del sujeto. Se requiere además de acciones intencionadas. Acciones que reflejen la forma en que el sujeto se forma una idea del mundo que le rodea y la manera en que, metódicamente, las somete a prueba.

La búsqueda del conocimiento real se dirige hacia la destrucción de mitos. Aunque un mito sea una manera de aproximarse a la realidad por medio de una organización de símbolos e imágenes que conviven en el espacio humano. La subjetividad con la que un individuo o una sociedad aceptan un mito hace difícil dilucidar la verdad de los hechos; sin embargo, antes de la llegada del conocimiento verdadero, permite aceptar la realidad. Con esto se entiende que la subjetividad estará siempre presente y que, gracias a ella, se satisface la inquietud momentánea del conocimiento y se plantean nuevas dudas que llevarán al sujeto a iniciar nuevos procesos de búsqueda, para conseguir conocimientos más profundos y apegados a la verdad.

El conocimiento surge del descubrimiento. Entendiendo por descubrimiento el momento en que un elemento de la realidad contrasta por primera ocasión en un sujeto. O sea que todos hemos descubierto cosas que otras personas ya han descubierto anteriormente. Esto comúnmente ocurre por accidente, pero por lo general le llamamos experiencia.

Por todo esto es apremiante que en las escuelas, alumnos y maestros, se preocupen por realizar acciones que deriven en nuevos descubrimientos. Pero no en el descubrimiento cotidiano que ocurre por accidente, como el que acontece a quien experimenta en carne propia que el fuego quema. Sino el descubrimiento que ocurre tras la satisfacción de las intenciones de actos premeditados. Dichos actos premeditados consisten en una sistematización de ideas, procesos y actividades que se asientan como un método. Un método que puede ser comprendido y aplicado por todos para conseguir conocimientos nuevos.

En las aulas de clase deben propiciarse momentos para conseguir una amplia observación como parte de su método para conocer, obtener mejores resultados y conseguir las evidencias para necesarias para destruir mitos en los estudiantes; es decir, para evidenciar la falsedad de conocimientos. De tal manera que, sin necesidad de recurrir a la repetición dogmática, el conocimiento anterior se acomode a los nuevos descubrimientos y así conformar una nueva explicación de la realidad; que no descarta por completo la anterior, sino que la emplea para ser más adecuada y pertinente.

Otros factores importantes en el proceso son la curiosidad y la motivación. Por eso dice el dicho que no hay peor ciego, que aquel que no quiere ver. De modo que no queda más que preguntarnos: ahora que ya sabemos cómo aprendemos, ¿estamos dispuestos a aceptar nuestro papel en el proceso de aprendizaje?


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